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Definitivamente, los negocios iban bien y este hecho le permitió a León tomar dos importantes decisiones en su vida: en 1953, abrir la primera tienda de su propiedad, situada en una casa de vecindad de Cuerva, y en 1954, casarse con Ascensión Navamuel, teniendo ella 25 años y él 26. A partir de entonces, su mujer se encargó de vender desde el despacho que tenían en Cuerva y él se dedicó a ir ofreciendo sus mercancías de puerta en puerta. Incluso pudieron contratar a un chico para que les ayudara a llevar los encargos.A sus hermanos no les iba tan bien, por lo que en 1956, León le propuso a su hermano Antonio establecer una tienda en Alcoba de los Montes (Ciudad Real), debido a que este pueblo no tenía ningún comercio, y a su otro hermano, Mariano, hacerse cargo de la venta ambulante. En 1974, tuvo que ayudar de nuevo al primero para que pudiera abrir un nuevo local de comercio en Parla (Madrid), el cual esta vez le produjo bastantes beneficios.Entre 1957 y 1960, León creó ocho depósitos de mercancías, que eran negocios similares a lo que hoy se conoce como franquicias. Él mismo, se encargaba de surtirlos con mercancías y pasado un tiempo, si algo no se había vendido, se hacía cargo de ello para tratar de darle salida por otro lado. También compró una furgoneta y volvió a vender por los pueblos. Fijó un día de la semana para ir a cada lugar: el lunes a Las Ventas con Peña Aguilera, el martes a Toledo, el miércoles a Navahermosa, el jueves a Los Yébenes y el resto de la semana a Marjaliza, Orgaz, Villanueva de Bogas, Villasequilla, Santa Ana de Pusa o Los Navalucillos. Por esa época, también empezó a vender en diversos puestos en las plazas de los pueblos.Todas estas iniciativas, dieron su merecido fruto y las ventas crecieron de modo exponencial. De tal manera, que se vieron en la necesidad de contratar a otro nuevo dependiente, el cual, hacia vida con ellos como si fuera uno más de la familia. Ascensión, la mujer de León, tenía que compaginar el cuidado de sus hijas con su trabajo en la tienda de Cuerva, hasta que llegaba León por las tardes y era él quien se encargaba de despachar a los clientes.En Febrero de 1957, consiguieron reunir 50.000 pesetas, lo que le permitió a León iniciar sus viajes a Barcelona donde podría proveerse de nuevas mercancías. Por aquel entonces, este tipo de viajes eran muy pesados. A la ida, tenía que ir primero hasta Madrid, concretamente a la estación de Atocha y coger allí el tren de las ocho de la noche, el cual no llegaba a su destino hasta el día siguiente a las doce de la mañana. A la vuelta, tenía que seguir una estrategia similar que le llevaba más de dieciséis horas.En 1960, fue a ver a su primo Mauro, que vivía en el pueblo ciudadrealeño de El Robledo de la Porzuna (hoy en día, llamado simplemente El Robledo) y que estaba pasando por malos momentos económicos debido a una enfermedad que le impedía trabajar temporalmente. Así que León decidió darle dinero para los gastos más urgentes y le propuso enseñarle el oficio, asignándole un suelo para que pudiera mantener a su familia durante el tiempo que durara su aprendizaje. Concluido este periodo, le compró un carro y su correspondiente macho, dotándole también de mercancías. De esta forma, nació otro nuevo punto de venta.Al año siguiente, adquirió con su mujer una casa propia en Cuerva, donde ampliaron el negocio. En 1963, como el trabajo era agotador, León decidió quedarse en casa y ocuparse únicamente de atender en la tienda y de comprar toda la mercancía que debía suministrar a los múltiples depósitos que tenia.En Abril de 1966, inauguraron una nueva tienda en Villaverde Bajo (Madrid), de la que se hizo cargo el hijo de un amigo de León que había muerto recientemente. Así comenzó su andadura un nuevo punto de venta, al que surtía desde Cuerva todos los jueves.Un año antes, se había quedado sin trabajo un dependiente de comercio al que León conocía, por lo que le propuso proporcionarle mercancías para que pudiera venderlas por las calles. Posteriormente, acabó vendiéndolas en una nueva tienda que abrió en La Puebla de Montalbán (Toledo), de manera que surgió otro depósito más, al que tenía que proveer cada quince días.Ya eran 17 los puntos de venta a los que León abastecía. A nueve les llevaba las mercancías aprovechando algún espacio del día en el que no tuviera mucho trabajo o por las noches, después de cerrar, e incluso de madrugada, justo antes de abrir la tienda. El resto se tenían que proveer directamente del almacén que tenía en casa. La mayoría lo hacía en domingo, aprovechándose de que la tienda permanecía cerrada ese día por descanso semanal.En una época en la que vendían menos tejidos, decidieron dedicarse también a la confección de pantalones y camisas. Para ello, contaron con la ayuda de diversos modistas que trabajaban desde sus casas. León llegó a pensar en instalar una fábrica pero su mujer le convenció de que era una idea demasiado arriesgada, al tratarse de un negocio que no conocían bien. A pesar de ello, un año llegaron a producir unas 14.000 prendas, habiendo contado con la colaboración de un nuevo sastre de Noez (Toledo), que trabajaba a su vez con varias costureras. Todos los pantalones y camisas que se vendían en Cuerva estaban confeccionados por ellos. Llegaron a hacer incluso pantalones vaqueros y también crearon su propia marca, cuyo nombre era “Legoal”.Cuando se produjo un cambio en la demanda, que hizo que la compra de artículos de confección se fuese imponiendo sobre la de telas, los ingresos obtenidos por los depósitos comenzaron a ser cada vez menores. Por esta razón, León decidió trasladarse a Toledo, donde inauguró en 1972 una tienda dedicada a la venta en exclusiva de ropa de confección, artículos del hogar y prendas interiores. La tienda contaba con un local de 406 metros cuadrados, así como de un sótano de otros 473 metros. Para empezar, León contrató a un encargado y a once dependientes: seis hombres y cinco mujeres. Sin embargo, el volumen de negocio fue mayor de lo esperado y esto le llevó, en 1974, a tener que aumentar la plantilla de la tienda, incluyendo por primera vez a un contable, trabajo que hasta entonces llevaba el propio León. También tuvo que ampliar la superficie destinada al comercio, para lo cual habilitó la planta del sótano, así que no le quedó más remedio que comprar un nuevo sótano donde poder almacenar la mercancía, cosa que hizo en 1975 al adquirir un local de 660 metros cuadrados, el cual se encontraba bastante cerca del establecimiento. Más adelante, se hizo también con el local de 140 metros cuadrados que se encontraba justo encima del nuevo sótano.Como pensaba que la gente suele estar más motivada cuando trabaja para si misma, a León se le ocurrió la idea de hacer participes del negocio a todos los dependientes. Por eso, les propuso hacer la prueba durante un año, con la condición de que si había beneficios él se los abonaría y seguirían con el sistema pero si había pérdidas él volvería a hacerse cargo de la tienda. También les garantizaba un 30% más de sueldo base, les transfería las mercancías del almacén (cargándoles cierto porcentaje) y ellos sólo tenían que encargarse de las ventas. El resultado no fue el esperado: dichas ventas bajaron hasta un 18% con respecto al año anterior, así que León decidió retomar las riendas del negocio.En 1982, se constituyó por primera vez una sociedad anónima, bajo el nombre de Almacenes León Gómez Alonso S.A., de la cual, todas sus hijas (Virtudes, Ascensión y Ana) eran accionistas.Al comienzo de la década de los 90, la tienda de Toledo se les había quedado pequeña, por eso consideraron la opción de trasladar toda la sección del hogar a otro local distinto para crear una tienda totalmente nueva. Mientras finalizaban los preparativos del nuevo proyecto, aprovecharon para hacer una liquidación de existencias en la campaña Otoño-Invierno de 1991.Por aquella época les ofrecieron un local en Talavera de la Reina. Estaba situado en el corazón de la ciudad, tenía 900 metros cuadrados habilitados como tienda de tres alturas y también poseía un sótano que podía ser reformado para convertirlo en una cuarta planta comercial. Ante la perspectiva de las buenas posibilidades comerciales que el local planteaba, decidieron comprarlo, invirtiendo en él todo el dinero del que disponían en aquel momento. Este hecho provocó que tuvieran que olvidar la idea de realizar las obras que les permitirían abrir una nueva tienda en Toledo.En el año 1990, entraron a formar parte de una asociación llamada “Servimoda”, formada por 18 comerciantes que se habían reunido para comprar artículos de confección en conjunto. Fue una unión bastante beneficiosa para todos ya que compartían mucha información entre ellos y conseguían realizar una gran cantidad de operaciones rentables. Sin embargo, con la llegada de la crisis económica a partir del año 1993, muchos de ellos tuvieron que cerrar sus negocios y, poco a poco, el grupo se fue disolviendo hasta su completa extinción.León Gómez era una persona sumamente emprendedora, siempre atenta para aprovechar todas las oportunidades de negocio que pudieran surgir. Así lo demostró, una vez más, en su siguiente iniciativa: a raíz de un viaje de vacaciones que hizo con su mujer a Grecia, antes de que España se integrara en la Comunidad Económica Europea (CEE) el 1 de enero de 1986, ambos se dieron cuenta de que había tanta diferencia entre el precio al que se vendían las pieles en España y lo que costaban allí, que les compensaría con creces importarlas, aún teniendo que pagar un 35% de derechos aduaneros. Por ello, decidieron comprar en Grecia mercancías por un importe de 35 millones de pesetas. La jugada les salió bastante bien ya que, solamente el primer año, vendieron 276 abrigos de visón.De este modo, también se animaron a adquirir parcas y artículos de confección para caballeros en Alemania, concretamente en la feria de Colonia, realizando un primer pedido de 700 prendas. Los aranceles en Alemania eran igualmente altos pero el precio de dichas prendas, en origen, era muy inferior al de venta en España, por lo que la compra les seguía compensando. Con la desaparición de las barreras arancelarias, fruto del tratado de adhesión de España a la CEE, tuvieron que replantearse estos negocios.La crisis de principios de los años 90, junto con la disminución de las cuotas que gravaban la entrada de productos textiles provenientes del extranjero, especialmente de Asía, provocó que en toda España se tuviera que vender a precios muy bajos, quedando un escaso margen de beneficios para los comerciantes. Este hecho repercutió negativamente en los ingresos de todos los negocios de León, los cuales se vieron reducidos drásticamente, hasta el punto de que, durante cuatro o cinco años, apenas ganaron lo suficiente para ir haciendo frente a las amortizaciones e intereses de todos los préstamos que habían contraído. Esta situación les condujo a replantearse el enfoque del negocio: decidieron vender artículos que presentaran mucha más calidad y que les permitieran jugar con mayores márgenes comerciales. Este giro en su modelo de negocio, junto con los cambios en la política económica nacional y la bajada de intereses que comenzó a hacerse efectiva a partir del año 1996, les permitió superar estos malos momentos.El día 31 de enero del 2000, cuando León Gómez Alonso tenía 71 años, él y su mujer decidieron traspasar el negocio a sus hijas Ascensión y Ana, al considerar que ya estaban más capacitadas para llevarlo que ellos dos. Ascensión se encargaría de la parte comercial y Ana de la parte administrativa. No obstante, León seguiría compartiendo con ellas la responsabilidad en lo que se refería a la división económica del negocio.En junio del 2003, compraron una nueva tienda en Sonseca. El local tenía 700 metros cuadrados y estaba distribuido en dos partes iguales, una de las cuales se venía utilizando como almacén. Pensaron que, si habilitaban ambas secciones para la venta al público, la tienda tendría capacidad para todas las secciones necesarias. También decidieron llevar allí un tercio de todos los artículos que compraban, de manera que, en caso de que no se vendiera lo suficiente, este nuevo local podría servir de almacén o de reserva para las otras dos tiendas que tenían en Toledo y en Talavera. Haciéndolo así, no era necesario incrementar demasiado el número de existencias disponibles y, sin embargo, podrían aumentar las ventas. Contrataron a una dependienta, que había trabajado antes para ellos, y a un encargado. Ambas personas estuvieron durante un par de meses haciendo prácticas en el comercio de Toledo y finalmente, el 2 de Noviembre de ese mismo año, consiguieron inaugurar la tienda y cosecharon muy buenos resultados.El máximo número de trabajadores que la empresa llegó a tener entre sus tres tiendas de Toledo, Talavera y Sonseca, ascendía al medio centenar allá por el año 2005.En el año 2007, El Corte Inglés se pone en contacto con ellos para transmitirles su intención de adquirir el local de Talavera de la Reina con el fin de abrir allí una nueva tienda “Sfera”. Después de diversas negociaciones, consiguieron llegar a un acuerdo económico que satisfizo a ambas partes. De este modo, el 28 de Agosto de ese mismo año, se puso en marcha el proceso de liquidación de todas las existencias de dicho local. El éxito fue tremendo; tal era la afluencia de gente que quería comprar algún artículo en liquidación, que tenían que cerrar la puerta de la tienda varias veces cada día ya que la cola de personas que esperaban para entrar llegaba hasta la propia calle. Posteriormente, la afluencia de clientes decayó un poco pero, aún así, el ritmo de ventas que hubo hasta el final fue altísimo.Este éxito condujo a León Gómez a lanzarse al que sería su último negocio en vida: abrir un nuevo establecimiento en el que se vendiera siempre con descuento, no sólo en época de rebajas sino durante todo el año, es decir, lo que hoy se conoce como “Outlet”. Para ello alquiló un nuevo local de 400 metros cuadrados y se implicó personalmente en todas las tareas, incluida la dirección del negocio.También participó en la Asociación de Empresarios del barrio toledano de Santa Teresa, así como en la Federación Empresarial Toledana (FEDETO CEOE-CEPYME Toledo). Esta última le concedió, en el año 2006, el galardón a la “trayectoria empresarial” con el cual mostraba su reconocimiento por la gran labor que León Gómez había desarrollado durante toda su vida.
Y es que no cabe duda de que León Gómez fue un verdadero pionero tanto de la venta ambulante por pueblos y aldeas de toda la zona de los Montes de Toledo, como de la creación de tiendas “franquicia” en toda la década de 1960 a través de los distintos pueblos de esa misma provincia.Su fallecimiento tuvo lugar el 17 de Diciembre de 2008 en Toledo. A partir de su muerte, la denominación de la empresa pasó de “Almacenes León Gómez Alonso, S.A” a transformarse en “Sucesores de Almacenes León S.L.”. El nombre comercial que tiene en la actualidad es “Almacenes León desde 1948”.Sus principales aficiones fueron, desde muy joven, los toros y el campo. Esto le llevó a comprarse una finca llamada “El Valle de Abajo”, perteneciente al término municipal de Los Yébenes (Toledo). Gracias a esta finca, también pudo descubrir la caza y disfrutar ampliamente de lo que él más quería: su familia.Su mujer, Ascensión Navamuel, le ayudó y le apoyó en todo momento desde el mismo momento en el que se casaron. También lo hicieron así sus tres hijas. Él decía de Virtudes, la mayor de ellas, que era trabajadora, cariñosa, buena consejera y administradora, que siempre había estado a su lado y que nunca había rehusado el sacrificio a lo largo de toda su vida. Actualmente, es farmacéutica y tiene un laboratorio de análisis clínicos. Su segunda hija, Ascensión, que había estudiado comercio en Madrid, se incorporó a trabajar con él en la tienda y sostenía de ella, que en poco tiempo se había puesto al corriente de todo ya que ponía mucha ilusión en el trabajo. Hoy en día es ella quien dirige el negocio. Ana, la más pequeña de sus hijas, estudió empresariales, también en Madrid, y colabora con su hermana en el negocio familiar.Ellas consideran que el principal factor que propició la expansión de la empresa fue el fuerte compromiso con el cliente del que León Gómez hacia siempre gala y que inculcó tanto a sus hijas como a sus trabajadores. Así como el hecho de que ofrecieran siempre la mejor relación calidad-precio del mercado y un trato increíblemente directo, cercano y profesional, que era el fruto de la experiencia adquirida en el sector durante tantos y tantos años de duro trabajo diario.En opinión de Mª del Carmen Angulo Teja y Tomás García-Cuenca Ariati (autores del texto original), lo más destacable de la biografía de León Gómez era que, a pesar de haber pasado una infancia y juventud llenas de penalidades, él las relataba sin amargura ni resentimiento alguno; que poseía una gran inteligencia innata, así como un increíble don de gentes; o que era muy trabajador y siempre encontraba soluciones imaginativas a todos los problemas que se le planteaban. Sin embargo, si por algo destacaba León, era por amar a su familia sin reservas y por ser una gran persona, capaz de ayudar no sólo a su madre y a sus hermanos sino a cualquiera de sus parientes o a las múltiples personas que conocía.* Nuestro más sentido agradecimiento a la familia Gómez Navamuel por habernos proporcionado la autobiografía de León Gómez Alonso, escrita en su momento por José Colino Martínez.
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Samuel ene 6, 2022
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